
odio la rutina porque te hace repetir cada situación, cada día. es como poner el cuerpo en piloto automático sabiendo que nada se va a modificar, aunque cada tanto algo se sale del esquema, te obliga a maniobrar inconscientemente para no chocar contra ese iceberg que está dispuesto a destruirte.
Y lo loco de los icebergs es que no los vemos completamente, o no los queremos ver. Sólo miramos lo que está a la vista, lo que es más fácil de ver, lo que alcanzamos a ver con nuestro propio ego, lo que nuestras coordenadas nos dejan ver.
De eso se trata la rutina, de calcar cada día esperando que nada nos haga sacar las manos del bolsillo para volantear.
y aca estoy, volviendo a ella, lastimosamente atada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario